La red empieza federal. Salta, Bariloche, Mendoza, La Plata: una misma cohorte, distintos puntos del mapa, formándose simultáneamente para que cada zona tenga su iniciador.
No importa si vivís en CABA o en una localidad de 5.000 habitantes. La cohorte se forma con personas de todo el país, y eso convierte el aula virtual en el primer mapa real de la red.
Grupos cerrados de 10 personas, sincronía en vivo, simulaciones reales y devoluciones personalizadas. La virtualidad no es masividad: es proximidad con escala.
Sin sede física, sin viajes, sin esperar. La primera cohorte se lanza ya. Si lo postergamos hasta tener todo perfecto, postergamos también el objetivo de llegar a todos los argentinos.
Transmite que aprender ajedrez es disfrutable. Sostiene esa actitud incluso cuando el alumno se frustra.
Trata al alumno como adulto capaz de pensar. No le pasa información: lo invita a descubrir.
Su entusiasmo por el ajedrez y la educación es genuino. No enseña por obligación: enseña porque le importa.
Visión país, marco pedagógico y construcción del grupo. La cohorte se reconoce en el mapa: cada uno presenta su zona y a quién quiere enseñar.
Trabajo intensivo sobre tablero compartido online. Simulaciones en breakout rooms (uno hace de docente, otro de alumno cero). Construcción colectiva de la primera clase.
La pregunta como herramienta principal del iniciador. Modelar el pensamiento. Tratar el error como dato.
Cómo distribuir 60 minutos sin saturar al alumno. Bloque de coaching ontológico aplicado al vínculo docente.
Cada participante da una mini-clase de 10 minutos al grupo (tablero compartido) y recibe devolución estructurada. La práctica más importante del curso.
Salida laboral del iniciador, presentación del mapa del país, ingreso a la red de Ajedrez Argentina y entrega de certificados.
El iniciador da una clase real de 1 hora por videollamada a un alumno principiante. Observada y con devolución estructurada. Requisito para la certificación.
Doy clases desde los 18 años. En clubes, universidades, escuelas. Lo aprendí enseñando.
Empezó a jugar a los 11 años con su abuelo, dos veces campeón argentino no federado (2007 y 2009). Compitió hasta los 18 y desde entonces se dedicó a la enseñanza del ajedrez en clubes, universidades públicas y privadas, escuelas primarias y secundarias, y clases particulares.
Licenciado en Economía por la UBA, formado en coaching ontológico (3 años) y posgrado en criptomonedas y blockchain. Tras varios años como asesor financiero, dedica su trabajo a tres áreas: educación, ajedrez y política.
Quienes ven el ajedrez como vocación encuentran en este programa el camino más corto para empezar a dar clases con respaldo, marco pedagógico y red de pertenencia. El precio es el mismo que la versión presencial: el contenido no cambia.
El mapa del ajedrez argentino se empieza a dibujar con esta primera cohorte. Si querés ser parte, hay 10 lugares disponibles.
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